
Sara Bejarano Prudencio (Lisboa)
Se aproximaba la fecha de comienzo de las practicas en Lisboa donde llegué procedente de la estación de autobuses de Évora. Había estado viviendo allí durante un mes, durante la que fue mi primera etapa Erasmus (Beca EILC) así que me quedé el fin de semana para despedirme de mis compañeros de la casa, que muchos de ellos todavía seguían allí, con tan buena suerte que había una fiesta, y como en esa casa que todo el que llega es muy bien acogido, me quedé. Finalmente el domingo por la mañana salía con la maleta para la estación de trenes para coger el mío con destino a Lisboa, ese fue el comienzo de mi segunda etapa de alumna Erasmus.
El primer día que llegué a la empresa estaba un poco nerviosa, ya que no conocía a nadie. Pasó el primer día, el segundo, el tercero… y me iba adaptado a una serie de rutinas que nunca había tenido. Roté por varios departamentos y vi que en cada uno se trabajaba de manera muy distinta y a la vez desarrollaban su trabajo con eficacia.
El día a día en mi empresa era bastante ameno y el trato con mis compañeros era agradable. La plantilla era joven y eso me ayudó a que me integrara rápidamente. Se aprende muchísimo de situaciones que ocurren a diario, me empecé a dar cuenta que en el mundo del turismo nunca puedes decir que lo tienes todo aprendido. Como una de mis compañeras de la empresa me dijo un día “cada día se presentan situaciones muy distintas, que tienes que solventar de la mejor manera posible”,y claro que tenía razón.
Lisboa como ciudad me ha encantado, muy tranquila y bohemia. No tiene las típicas aglomeraciones como las que se pueden ver por ejemplo en Madrid, la gente es muy cívica y muy educada. Es muy raro ver a un portugués en una cafetería dar voces o discutir acaloradamente. Incluso los debates políticos no tienen que ver nada con los que se emiten en España, en cuanto se levanta un poco el tono para ellos ya es un espectáculo. Me pareció también una ciudad bastante segura, aunque no por ello tienes que tentar a la suerte.
La impresión que he tenido acerca de los portugueses durante mi estancia, tanto en Lisboa como en Evora, es la de que son personas muy serviciales, educadas y que nunca les gusta quedar mal; se puede estar en una cafetería o bar con mucha gente y no tener la necesidad de dar voces a la persona que tienes al lado. También me han parecido muy modernos en cuanto a nuevas tecnologías, les encanta estar a la última.
Lo que más me ha sorprendido es el estado de conservación de su casco histórico. Está muy descuidado, por no decir viejo y muchos de los edificios antiguos parecen a punto de derrumbarse.
Por último, dar las gracias a mi tutora Edurne, que me ha dado la oportunidad de hacer las prácticas en Lisboa y siempre que la he necesitado ha estado ahí.
Muchas gracias por todo.
Sara Bejarano


