
Fátima Pardo (Erasmus)
EXPERIENCIA ERASMUS
FÁTIMA PARDO EN LISBOA MARZO 2011
La
vida en Lisboa me está resultando algo más difícil que la de
Oporto. Claro que allí todo era mucho más fácil: clase durante 4
horas, y el resto del día para conocer la ciudad, descansar… lo
que quisiéramos. Además estábamos en la residencia, en la que
estaban nuestros compañeros y los chicos portugueses que vivían
allí.
Aquí
en Lisboa la situación es distinta: entramos en la empresa a las
9.30, tenemos a mediodía un descanso para comer, y después volvemos
hasta las 6.30. Al salir no queda mucho tiempo, y a menudo tenemos
que ir a hacer la compra o cosas de la casa, con lo que la tarde se
pasa rápido.
Los
primeros días fueron de adaptación, de instalarnos en el piso,
hacer compras, conocer la zona… Vivimos cerca de la empresa porque
pensamos que sería más práctico no tener que depender de medios de
transporte todos los días y sería un ahorro de dinero bastante
grande. Sin embargo, esto también implica el estar lejos del centro
de la ciudad, que entre semana no tenemos tiempo de visitar, por lo
que intentamos aprovechar los fines de semana para conocer tanto la
ciudad en sí como los alrededores.
El
adaptarme a la empresa es lo que más me está costando, y no por el
trabajo en sí, porque es algo que me gusta, ni por tener que
desenvolverme en portugués, un idioma que me encanta, sino por el
hecho de que en el departamento que me han puesto durante las
primeras semanas no me dejan hacer mucho, y por esta razón paso
mucho tiempo en otros, sobre todo en el de Mónica en gestión de
Grupos.
Pero,
por otro lado, también tengo la suerte de haber venido con mis
compañeras, que me están ayudando mucho. Pasamos juntas todo el
día: estamos juntas en la empresa, vamos a casa juntas, hacemos la
compra juntas, salimos juntas… toodo lo hacemos juntas. Sin
embargo, está resultando algo muy positivo para mí, porque estoy
aprendiendo a conocerlas de verdad y a valorarlas realmente como
amigas (aparte de que el vivir fuera de casa es algo nuevo para mí).
Además, me ayudan mucho en la empresa.
EXPERIENCIA ERASMUS
FÁTIMA PARDO EN LISBOA ABRIL 2011
En
abril… ¡aguas mil! Este refrán es lo primero que se me viene a la
cabeza cuando recuerdo este último mes. ¡Cómo ha llovido! Pero
solamente los fines de semana, como no podía ser menos… durante
los días de diario, hemos disfrutado de un tiempo prácticamente
veraniego, pero es llegar los sábados y… ¡lluvia! No puede ser
esta mala suerte, porque, por supuesto, aún no hemos podido ir a la
playa…
Si
el mes de marzo se me hizo largo, abril se me ha pasado,
literalmente, volando. Han pasado rapidísimos los fines de semana,
empezando por el primero, que me fui a casita, y han sido los dos
días más cortos que he tenido. No me dio tiempo a nada! Cuando me
quise dar cuenta, estaba de vuelta en Lisboa otra vez. Y no es que no
me alegrara de volver, pero… como dicen en El mago de Oz: “Se
está mejor en casa que en ningún sitio”. Pero también han sido
bonitos los demás días de descanso, como cuando Mónica se fue a
casa y nos quedamos Luisa y yo solas, y aprovechamos para ir al
parque a tumbarnos y ver la gente pasar mientras leíamos y no
pensábamos en nada, o cuando vino mi hermana (¡por fin!) y pude
enseñarle un poco la ciudad, y un par de días después a mis
padres… o este último, en el que hemos tenido unas mini-vacaciones
de Pascua y, con la visita de una compañera de clase del año
pasado, hemos ido al zoo, a Sintra, a conocer un poco más la
ciudad… no hemos parado; necesito vacaciones de las vacaciones.
En
cuanto a lo demás, podemos decir que, en general, estamos contentas
con la empresa. Ahora mismo estoy en la agencia de viajes, D-Viagem,
que llevan una chica y un chico, son de nuestra edad, y me divierto
bastante. Suelo hacer hacer búsquedas de presupuestos,
disponibilidad en algún hotel, horarios y precios de vuelos, y
algunas cosas más. Además, siempre me enseñan qué están haciendo
y por qué lo hacen, e intentan que me entere de todo.
El
portugués lo voy llevando; para la vida diaria no es complicado, y
ellos son muy amables y siempre intentan hacerse entender. Me encanta
su forma de ser, tan educada y abierta, siempre con la sonrisa
acompañada un “Bom dia”, o “Bom fim-de-semana” al
despedirse. Por supuesto, se nota que somos españolas, pero en
cuanto nos hablan en castellano, ahí está Luisa para decirles: “Por
favor, en portugués, estamos aprendiendo”.
Es
cierto que tengo un poco de morriña; echo de menos estar en mi casa
claro, la comodidad de estar allí, pero no cambiaría experiencia
por nada. Está siendo importante para mí en todos los sentidos y me
está ayudando a seguir creciendo como persona.
Experiencia ERASMUS Fátima Pardo
LISBOA, MAYO 2011
Creía que
el mes de mayo se me iba a pasar muy lento, pero la verdad es que se
ha pasado tan rápido, que cuando me he querido dar cuenta estaba
haciendo las maletas y recogiendo las cosas de la que durante 3 meses
ha sido mi habitación. ¡Que
rápido pasa el tiempo! Estoy deseando ir a casa, pero al mismo
tiempo no me puedo creer que ya hayamos acabado…
Aunque
comenzamos el mes con un par de visitas, el resto de los findes hemos
estado “sozinhas”, pero hemos aprovechado bien el tiempo.
Nuestros compañeros de la agencia nos dieron la oportunidad de
visitar el “Costa Deliziosa”, un crucero enorme y a todo lujo en
el que hasta nos invitaron a comer antes de seguir su itinerario y
partir de nuevo. Bon voyage!
Ese mismo
fin de semana pudimos ir a la playa (¡por
fiin!), conocer la famosa Costa de Caparica y confirmar que nuestros
compañeros tenían razón cuando nos decían que sus playas son las
mejores de aquí. Además, fuimos valientes y nos dimos el primer
baño de la temporada.
Pero eso
no ha sido todo… hemos ido, una vez mas, de “lojas”, hemos
paseado por el centro de la ciudad y por el Parque do Tejo tomando un
helado, hemos salido de noche por el Barrio Alto, hemos ido a lo que
fue un intento de flash-mob de Lady Gaga, hemos celebrado los cumples
de las “meninas” con tarta y visitando Cascais… ¡este
mes no ha tenido desperdicio!
Por
supuesto, no nos hemos perdido la fiesta de Orizonia, que ha
coincidido con nuestro último día de prácticas, y en la que hemos
podido despedirnos de nuestros compañeros. Tengo que reconocer que
se hace raro dejar de coger todos los días el mismo camino para ir a
la empresa por las mañanas y después de comer. He estado todo el
mes en el Departamento de Grupos, donde, aparte de hacer todo lo que
ya sabía, he aprendido cosas nuevas gracias a Liliana y a Claudia.
Estas últimas semanas no he parado y tengo que agradecérselo a
ellas, porque han sido las personas con las que más
he aprendido.
Pero, como
no podía ser menos, el mayor motivo por el que me da pena irme es
por mis compañeras. Si soy sincera, nunca creí que les cogería
tanto cariño, y se me va a hacer muy extraño no verlas todo el
tiempo. A ellas sí
que tengo que darles las gracias, porque este periodo no hubiese sido
ni la mitad de bueno, ni de fácil, si no hubiese sido por ellas.
¡Obrigada
por tudo, meninas!
Por
ultimo, quisiera decir que esta experiencia se la recomiendo a todo
el mundo; es una oportunidad única que nos brinda la posibilidad de
crecer como personas, entender otras culturas, aparte, por supuesto,
de aprender un nuevo idioma, y de vivir en un país increíble que
nunca deja de sorprenderte.
No
quisiera parecer cursi, pero voy
a echar de menos a los lisboetas, tan educados siempre; el café y
los bolinhos, la playa, los tranvías, las calles… todo. Ha sido
una experiencia inolvidable e irrepetible. Como dicen en la empresa:
Obrigada nós.


