El pasado 23 de mayo de 2019 realizamos una visita artística y cultural a Cáceres y a las inmediaciones.

Esta vez a una servidora, Inmaculada González, profesora de EPVA,  la acompañaba  Chon Herranz, profe de Filosofía. Con 1º ESO C-E-F y a las 8,30 de la mañana nos encaminamos hacia Los Barruecos, paraje singular donde los haya. Una vez llegamos y sin ningún contratiempo emprendimos una ruta senderista interesante y curiosa. A lo largo de dos horas estuvimos descubriendo lo que nos deparaba la Naturaleza: formaciones rocosas caprichosas que dejaban volar la imaginación: la roca-tortuga, la roca-seta, la roca-horca,....

Los Barruecos está declarado Monumento Natural, se encuentra  muy cerca de Malpartida de Cáceres. La belleza y originalidad del paisaje reside en las formaciones de roca granítica que han sido modeladas y esculpidas por el agua y otros agentes atmosféricos. Abundan  también restos arquelógicos  del neolítico, de la etapa romana,…Algunas  tumbas antropomorfas  fuimos encontrando por el camino, tumbas que hicieron bastante gracia  a los alumnos. Además cabe destacar las colonias de cigüeñas blancas y de garzas reales que tienen sus asentamientos en este lugar.

Tras dos horas de andar y brincar felizmente por el campo, roca arriba, roca abajo, iniciamos una visita guiada al Museo Vostell. Se denomina así por Wolf Vostell, su fundador,  un alemán que se enamoró de Mercedes, una extremeña,y de nuestro paisaje singular.  Vostell compró el antiguo lavadero de lanas y en 1976 lo reconvirtió en un museo de “arte con mensaje”. Pudimos entender, gracias a la amable guía, las obras allí expuestas realizadas con objetos cotidianos de la época: pantallas de televisores, coches, platos y cubiertos, motos, instrumentos musicales,…cargados de simbología. Pudimos admirar también la colección Fluxus, son 250 obras donadas al museo por Gino di Maggio.

Tras la visita al museo nos dispusimos a comer en un coqueto merendero cercano.

Sobre las 15,30 h llegamos a la Plaza Mayor de Cáceres. Como hacía un sol de justicia nos tomamos un helado antes de emprender la visita a la Cáceres del medievo. Tras atravesar el famoso Arco de la Estrella, el tiempo pareció detenerse siglos atrás. Enfilamos el Adarve de la Estrella y admiramos el Palacio de Toledo-Moctezuma y el Palacio Episcopal, nos dirigimos a la Plaza de Santa María para admirar su concatedral y tocar y besarle los pies, según la tradición, a la estatua en bronce que hay allí de San Pedro de Alcántara.

Muy cerca estaba el Palacio de los Golfines de Abajo con su plateresca y ornamentada fachada. De allí a la Plaza de San Jorge, un paso. La iglesia de San Francisco Javier preside esta plaza, plaza, por otra parte, que ha sido escenario de muchos rodajes de películas y series televisivas: Juego de tronos, La Celestina, Still Star Crossed, La catedral del Mar, Romeo y Julieta,…

Continuamos por  la empinada y escalonada cuesta de la Compañía de Jesús. A nuestro paso admiramos la belleza de la fachada de la Casa del Sol y la Torre de Sande, toda cubierta de enredadera. Ya en la Plaza de San Mateo fotografiamos la iglesia del mismo nombre, el Palacio de las Cigueñas y en la Plaza de las Veletas hicimos una breve visita al Museo de Cáceres donde está situado en su interior el aljibe mejor conservado de la península ibérica.

Buscando la sombra, porque el sol era de soberana justicia, nos fuimos topando con decenas de casas-palacios diseminados por toda la parte antigua de la ciudad: la Casa de los Perero, el Hospital de los Caballeros, la Casa de los Ovando-Perero, el Palacio de los Golfines de Arriba, la Casa de Aldana, la Casa Mudéjar,….así hasta llegar de nuevo a la Plaza Mayor, una hermosa plaza que convoca y reúne a todo el turismo de la ciudad.

Tras un corto descanso y un nuevo refrigerio subimos al autobús satisfechos por todo lo visto y sin ninguna novedad a destacar.

 

Por Inmaculada González Rodríguez

Profesora de Educación Plástica y Visual.

IES “San Fernando” de Badajoz